EL ARTE Y CHINA: INTRODUCCION


INTRODUCCION

      El arte y el estudio del arte era algo limitado al contexto occidental y bajo los canones de belleza básicos grecorromanos, hoy en día la cosa dista mucho y el arte ha pasado a ser entendido como cualquier actividad o producto realizado por un ser humano con una finalidad estética o comunicativa que intenta expresar ideas, emociones, una narración… El arte emplea diversos recursos como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. La historia del arte en sí se especializa en el estudio de las artes visuales que son la pintura, escultura y arquitectura, dejando el resto para otras secciones de estudios.

      El arte, en chino 艺术 (yishu, arte+técnica) fue estudiado bajo la disciplina de historia del arte tras “el movimiento del 4 de mayo”. Tiempo después se empezaron a acercar a China los modelos occidentales del estudio del arte, este punto es conocido como el Renacimiento chino por su ruptura con la tradición y su desarrollo intelectual y experimental.

        La relación del arte con la política en China siempre a sido muy fuerte. Desde el año 1950 el partido comunista chino tenía total control del arte de manera que este estaba a disposición del gobierno y por ello sus artistas ganaban gran fama a nivel nacional. Con la Revolución Cultural y la destrucción artística que esta llevo a cabo, el arte al servicio del gobierno alcanzo su máximo exponente, se usaba el Realismo Socialista representando figuras de las masas como campesinos y trabajadores (arte al servicio del pueblo) en esculturas y propagandas maoístas. En el arte y otros tantos ámbitos existía la censura y el exilio, esta situación no se vio suavizada hasta el 2000 con la petición de la candidatura de Pekín para las Olimpiadas.

      Poco a poco se comienzan a crear más y más museos en China, con nuevas formas de interpretar el arte mediante nuevos discursos. En Pekín podemos encontrar en la Ciudad Prohibida el Museo del Palacio que contiene parte de la coleccion imperial – la otra parte se encuentra en el Museo Nacional del Palacio de Taiwan-. También encontramos el Museo Nacional de China (Mausoleo de Mao) en Tiananmen. Pekín es, por lo tanto, el centro neurálgico de la historia y la práctica del arte en China en la Academia Central de Bellas Artes, en la que se unen museo y academia.

 

ARTE DE CHINA EN EUROPA: PEQUEÑO CONTEXTO

         La inferioridad de China frente a Europa por perder las guerras del Opio provocó que a los estudiosos les interesase aún más China y se iniciaron múltiples expediciones para recolectar el arte de Asia e investigar sus religiones. Pero el arte de China fue recibido en Europa desde un punto de vista totalmente orientalizado, que cargaba los materiales de un carácter femenino, sensible, exótico; la sociedad china a nuestros ojos era un reflejo del objeto material importado, por lo que se construye una Historia del Arte de China desde el exterior. 

       Como en el marco Euroamericano solo importaba la cualidad exótica del producto se comenzaron a crear las llamadas “Chinoiserie” o Chinerías, que consisten en creaciones europeas que imitan las chinas, en un principio se usaban materiales diferentes puesto que no se conocía la técnica de la porcelana. El porqué de estas creaciones es básicamente una cuestión de tiempo y dinero, de este modo llegaba antes que si es mandado desde China y no corre el riesgo de romperse en su traslado, asimismo  al tratarse de otros materiales más baratos era más asequible. Otra de las creaciones europeas fueron los cuartos chinos en los palacios europeos, que son galerías de chinerías en las que normalmente las mujeres exhibían sus obras “asiáticas” mientras tomaban el té.

        En una situación como esta, los propios chinos acaban creando dos corrientes de productos: unos para los europeos siguiendo sus gustos y preferencias – como los carracks portugueses o las porcelanas del Galeón de Manila -, y otra para los gustos chinos, puesto que pedían las tazas con asa -que no se usan en China-, dibujos de escudos de reinados, formas europeas pintadas con técnicas chinas, etc.

     Esta imagen reflejo que se creaba a través de los materiales era en parte debida a que no existía contacto entre los europeos que recibían estos productos, y los chinos que los creaban. Los únicos europeos que si tenían contacto directo con los intelectuales chinos eran los Jesuitas cuyos textos representaban realidades fragmentadas y muy positivas, puesto que sus textos no eran más que informes en los que se debía nombrar la cantidad de conversos y las facilidades que les daban las cortes chinas si querían que les siguiesen permitiendo y financiando las campañas. 

       En Europa se podía encontrar por lo tanto obras totalmente descontextualizadas como personajes iconográficos, dioses, mobiliario u otros objetos de funciones determinadas –como si a un Jesucristo crucificado se le acoplase un reloj como decoración para una mesa–. También se encontraban caligrafías que se exponían por su carácter decorativo exótico sin atender a su significado o función.

       Las imágenes europeas también se difundían en China gracias a los jesuitas y otros intelectuales que fueron llegando con posterioridad, hasta el punto de encontrar representaciones de la Virgen María totalmente sinizada o el Viejo Palacio de Verano de Pekín (圆明园), de arquitectura basada en modelos europeos.

 

 

         En el siglo XIX (dinastía Qing) cuando China pasaba por sus peores momentos por las guerras y rebeliones internas y la amenaza imperialista europea, se produjeron las expoliaciones por los colonialistas. Estos comenzaron a reunir obras asiáticas estudiando y catalogando por primera vez las obras desde el punto de objetividad que caracterizaba la historia del arte occidental y esto fue un punto clave para el desarrollo de los estudios orientales. Henri Cernuschi (1821-18696), que fue un importante banquero francés, economista y coleccionista de arte asiático, viajó por varios países de Asia recolectando diferentes obras, sobre todo bronces y cerámicas, que llevaría a París para hacer una exposición en el Palacio de La Industria (Palais de l’industrie) con motivo del Primer Congreso Internacional de Orientalistas en el otoño de 1873.

Emile Guimet (1836-1918), que era un industrial francés, viajero y conocedor de la cultura asiática, también asistió al congreso nombrado anteriormente. En 1876 se dedicó a investigar las religiones asiáticas bajo misión gubernamental. Japón fue el lugar al que dedicó más tiempo por su mayor influencia europea, en China, donde era más difícil desenvolverse, solo pasó un mes. Finalmente volvió a París con gran cantidad de obras budistas y las exhibió en la Exposición Universal de Paris de 1878. Abrió un museo dedicado a la representación de Deidades de India, China, Japón y Egipto en Lyon en 1879, museo que traslado en 1899 a París, donde a día de hoy encontramos la exposición más grande de arte asiático en Europa.

             En 1935-1936 se realizó la primera exposición de arte chino “The Chinese Exhibition” en Londres con la colaboración del Gobierno Nacionalista Chino (Taiwán), que dio como fruto un catálogo con imágenes de las obras expuestas. Dicha exposición formaba parte de la importantísima colección imperial, que con la Guerra Civil China, se vio dividida en dos partes, una en el Museo del Palacio de Pekín y la otra en el de Taiwán, en aquel entonces Taiwan arriesgo la seguridad de las obras ya que necesitaba el mayor apoyo posible de las potencias occidentales para sobrevivir al Gobierno Comunista Chino (China continental). Por último, matizar que esta escisión se produjo debido a la gran carga simbólica e identitaria de poseer esta colección, que se convirtió en una competición entre ambos gobiernos por asegurarse la legitimidad del pasado ancestral de China.

              Será a partir de estos sucesos cuando se comience a estudiar en más profundidad el arte chino en Europa sin quedarse en lo exótico de la obra. Creándose varias instituciones y fundaciones como la Sid Percival David Foundation of Chinese Art en el SOAS (Londres), cuyo propósito principal es promover el estudio y la enseñanza del arte y la cultura china. Asimismo en China se importaron los modelos de estudio europeos sobre la historia del arte y se comenzaron a interesar por reunificar e integrar las obras, y crear museos que pudiesen conservar y exponer las obras una vez catalogadas.

*Para seguir un orden lógico y que facilite la comprensión de los contenidos, se derán leer primero los artículos más antiguos. Este es el primero.

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Una respuesta a EL ARTE Y CHINA: INTRODUCCION

  1. Daniel dijo:

    Un tema muy interesante. El contenido está amuy bien organizado. A veces se nota que va dirigido para personas que estudian la materia. Aún así, es fácil de entender.

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