LOS ORÍGENES MITOLÓGICOS DE CHINA

         El periodo antiguo de China se caracteriza por la confluencia de tres sistemas de pensamiento: el confucianismo, el taoísmo y el budismo. Cada uno de estos sistemas se escindió en dos, un desarrollo hacia lo puramente filosófico y otro hacia lo popular o religioso. En cuanto a la mitología, ésta se ha ido formando a lo largo de los siglos mediante la yuxtaposición de elementos de distinto origen: viejas divinidades indígenas, mas algunas figuras budistas y personajes taoístas. Nunca ha existido coordinación o alguna institución que haya organizado y estructurado la mitología, quizás por el desdén que existía de los Letrados hacia esta, por lo que se ha ido formando una serie de relatos heterogéneos con contradicciones, repeticiones inútiles, diversas variantes…. Como prueba de ello, no existe un sólo mito dela creación:

Primer mito: Origen del mundo

        Versión 1: “La época en la cual el cielo y la tierra estaban aún sin forma, fue llamada el Gran Estallido, porque todo era vasto, inmenso, oscuro y sin aspecto.

        El Tao comenzó en las inmensidades vacías. Éstas engendraron el espacio y el tiempo, que engendraron los Soplos. Los soplos tuvieron entonces contornos. Lo que era ligero y puro se dispersó para constituir el Cielo. Lo que era pesado y basto se aglomeró para formar la tierra. La reunión y la condensación de lo ligero y de lo sutil fue fácil, pero la solidificación y la aglomeración de lo pesado y lo grosero fue delicado. El Cielo fue terminado antes de que la tierra fuera fijada.

         Las esencias del Cielo y de la Tierra constituyeron el yin y el yang. Las esencias condensadas del yin y del yang constituyeron las cuatro estaciones. Las esencias dispersadas de las cuatro estaciones constituyeron los Diez Mil seres (todos los seres vivos)”.

     Versión 2: “El Cielo y la Tierra formaban un conjunto parecido a un huevo de gallina. Pangu nació de él. Después de 18.000 años, el Cielo y la Tierra se separaron. El Yang puro (ascendió y) constituyó al Cielo y el Yin grosero (bajó y formó) la tierra. Pangu se encontraba entre ellos.

En un sólo día operó nueve mutaciones (y se transformó) en un espíritu en el Cielo y en un santo sobre la Tierra. Cada día, el Cielo se elevaba un poco cada día, la Tierra se iba condensando, y cada día, Pangu se agrandaba un poco más. Todo esto duró 18.000 años. El Cielo fue entonces inmensamente alto, la Tierra inmensamente profunda y Pangu inmensamente grande. Después, hubo los Tres Augustos soberanos […] también el Cielo y la Tierra se alejaron en 80.000 mil li.”

     Version 3: El primero en nacer fue Pangu. Cuando estaba a punto de morir, transformó su cuerpo: su soplo se convirtió en los vientos y las nubes, su voz en los sonidos del trueno, su ojo izquierdo se convirtió en el sol y su ojo derecho en la luna, sus cuatro miembros y las cinco partes de su cuerpo en las cuatro extremos [puntos cardinales] y en las cinco montañas sagradas, su sangre y sus humores en el Río Azul y el Río Amarillo, sus nervios y arterias en las venas de la tierra, sus músculos en la gleba de los campos, sus cabellos y bigotes en los astros y las marcas siderales, el vello de su piel en la vegetación, sus dientes y sus huesos en los metales y las piedras, sus esencias y su médula espinal en las perlas y los jades, su sudor y sus fluídos corporales en las lluvias y las mareas.

          En una variante del mito se indica que “las lágrimas de Pangu formaron el río Jiang y el He (los ríos Amarillo y Azul)(…) las pupilas de sus ojos se convirtieron en relámpagos. Antiguamente se decía que cuando Pangu estaba alegre, hacía buen tiempo, y cuando estaba encolerizado, el cielo se nublaba”

          Como podemos observar, el tema del huevo cósmico primordial es una constante de la mitología tibetana y de otras culturas meridionales. En muchas culturas asiáticas se encuentra la mención de héroes o primeros hombres nacidos de un huevo. Así que es símbolo de concepción y nacimiento milagroso, es el más importante símbolo de la fecundidad.

        El amarillo simboliza la tierra en el pensamiento chino tradicional y el blanco, el cielo. La tierra además, está protegida por el Cielo y entre lo blanco y lo amarillo nacen los hombres. El amarillo, color de la tierra, encuentra sus referentes en el color imperial, los turbantes, los taoístas… mientras que el blanco se relaciona con lo puro, lo espiritual…

         El nacimiento del mundo a partir de un huevo, no es algo propio de Asia, pues es común a los celtas, griegos, egipcios, fenicios, cananeos, hindúes, vietnamitas, japoneses, indonesios, etc. El huevo sucede al caos, como un primer principio de organización y es el germen de las diferencias, que proceden de su interior. También es símbolo de la renovación periódica de la naturaleza, de la resurrección y el retorno. En relación con la dialéctica del ser libre y el ser encadenado, el vivo aspira a salir, como el polluelo que rompe su cáscara, que se libera del confort para avanzar su propio camino.

Este texto, sacado de las fuentes más antiguas, constituye unos de los primeros mitos de la creación y en él puede observarse uno de los pilares fundamentales del pensamiento chino: la analogía, la piedra angular del pensamiento simbólico, y por lo tanto de muchas decoraciones.

Tres Augustos y Cinco Emperadores

         Más tarde, surgirían unos gobernadores llenos de virtud, cuyo reinado fundo la civilización: los Tres Augustos soberanos a los que sucedieron los Cinco Emperadores. Estos reestablecieron el orden en el cielo y en la tierra. Gobernó cada uno por 100 años, un número ideal. Durante este período concedieron a los chinos los bienes más sagrados: los frutos del trabajo de la tierra, los de las artes y los oficios, destinados a los vivos y a los muertos; los instrumentos de poder sobre el mundo terrenal como armas, muros, carros y barco; y los instrumentos de poder sobre el mundo celeste como el calendario y la astrología  También la comunión con los espíritus, las uniones entre hombres y las fuentes de un buen gobierno

         Según los registros de Sima Qian 司马迁 (I a.C) los hombres eran felices en este período debido a la sencillez de las condiciones de vida y a un gobierno prudente y en armonía con la naturaleza. Los hombres no se fatigaban en sus labores del campo, y había suficiente para comer. La población era escasa y los bienes abundantes. Una especie de edad de oro en la que no había guerras o clases sociales, en el que gobierno de estos soberanos ideales era justamente “no gobernar” y dejar a los hombres libres a su propio impulso, según la naturaleza. Además, la autoridad y el poder se transmitía a alguien digno y capaz, que voluntariamente aceptaba este cargo. Esto se acabo con la aparición de las posteriores dinastías históricas que acabaron con esta perfección originaria.

El héroe Da Yu

         El primer héroe universal a toda China es Yu el Grande 大禹 y el fundador de la primera Dinastía mítica Xia. Accedió al trono en el 2207. Es además el protagonista del mito del diluvio universal en China, en la que sin embargo, sufre una ligera variación, el centro de atención no son las torrenciales lluvias sino el desbordamiento de los ríos, un fenómeno familiar a la geografía china. Según una la leyenda registrada en el Shujing o Libro de la Historia:

         “Hubo un tiempo, en el que las vastas aguas llegaron hasta el cielo, depasaron las colinas, abrazaron las montañas. Entonces Gun (cuyo nombre significa gran pez) fue el encargado de poner orden sobre la tierra, un gavilán y una tortuga le enseñaron a hacer diques, pero el agua seguía subiendo hasta que alcanzó las tierras vivientes del Señor de lo Alto. Este, lleno de cólera, ordenó a Zhuyong, ministro de justicia, matar a Gun. Le dió muerte en el monte Yu. El cadáver fue expuesto tres años sin corromperse. Pero le abrieron de un golpe de sable y Yu salió. Gun se transformó en un pez (o en un dragón según otra versión) y se arrojó al Río Amarillo (Huanghe).” En otras versiones también se habla de cómo su madre ingirió una perla divina y concibió a Yu.

       “Yu, fue sucesor de Gun, encargado de ordenar la tierra, controlar las aguas y de establecer las nueve provincias chinas, venció a las nubes y a la lluvia en el Monte de Nubes y de Lluvia. No intentó poner diques sino encauzar las aguas […] Yu llegó a hacer una brecha en las montañas de Longmen y abrir el desfiladero de Mengmen, por donde las aguas se canalizaron”.

          En otra versión, compuesta y arreglada por Rémi Mathieu utilizando todos los diferentes textos antiguos, encontramos una leyenda un poco más coherente:

        “Yu era alguien perspicaz, servidor, capaz y laborioso. Ordenó a todos los señores y a muchísimas familias a proceder a la división de las tierras (las nueve provincias tributarias). Recorrió todas las montañas, hizo incisiones en los árboles, determinó los montes venerables y los ríos nobles (parece además que fue el que midió la tierra). Como estaba sumamente afectado por el fracaso de su difunto padre Gun, que había recibido un castigo, se dedicó durante más de treinta años a intentar reparar ese error que él no había cometido. […] y no volvió a su casa durante todo ese tiempo. Sus instrumentos principales: en la mano izquierda, un nivel y una cuerda y en la mano derecha, un compás y una escuadra.”

      Ministro del piadoso y sabio Emperador Shun, el quinto emperador, se convirtió en regente y después en el siguiente soberano. Para detener las fuerzas hostiles del mundo y reestablecer el curso natural, se dejo insipirar por sus seres protectores (primer rito chamánico de China), reproduciendo sus gestos y movimientos, era capaz de representar al oso e incluso encarnar al faisán con su danza. Cuando volvió a casa estaba extenuado y enflaquecido, sus dedos habían perdido las uñas, tuvo un ataque de parálisis que le dejó hemipléjico y arrastraba una pierna. Era el modelo perfecto del rey santo universal.

Nombrando a su hijo como sucesor del trono, Yu introdujo el principio de transmisión hereditaria del poder, se estableció en el siglo III a. C. la primera familia reinante de la historia, los Xia. Estos serían derrotados por los Shang, y estos por los Zhou, siendo el final del período real, y la China arcaica. Sin embargo la primera de estas dinastías no es reconocida como verdadera, sino como una dinastía mítica o ficticia transmitida por la historiografía clásica. De las que sí tenemos pruebas arqueológicas es de las dinastías Shang y Zhou.

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3 respuestas a LOS ORÍGENES MITOLÓGICOS DE CHINA

  1. Daniel dijo:

    Muy interesante recolección de la información, muy sugerentes los mitos y la historia de China.

  2. Iris dijo:

    ¡Muy interesante! Qué místico y bonito son los mitos.

    • emperadorbin dijo:

      Los mitos de la China arcaica son preciosos, conseguir toda esta información me ha llevado muchísimo tiempo, es información que solamente existe en bases de datos de las universidades chinas, por lo que todo está en chino. Ha sido un trabajo de traducción muy duro que he querido compartir con todos los interesados que no pueden acceder a una información tan bonita. Si te gusta sigue mi blog apuntando tu correo electrónico! ^^

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